Empleada de hogarCuando vamos a contar con una profesional que nos ayude con las tareas domésticas para adecentar nuestro hogar y tenerlo limpio y ordenado o cuidar de nuestros hijos o nuestros mayores cuando no podemos estar en casa, de buenas a primeras nos encontramos con el problema del contrato. Este aparente escollo puede hacer que muchos de nosotros queramos arredrarnos de contar con nadie laboralmente hablando. Existe una cierta idea generalizada de que es muy complejo resolver los trámites contractuales y solventar todo lo relacionado con la regularización de los papeles, Seguridad Social, etc, de las empleadas domésticas.

El contrato de la empleada de hogar puede ser en efecto algo de cierta complejidad, pero se puede afrontar fácilmente si sabemos incorporar dos requisitos previos. El primero sería conocer información básica sobre este asunto, que figura en la web del Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social, y también, como introducción a esta cuestión, en artículos divulgativos como este. El otro sería contar con el asesoramiento jurídico de profesionales del Derecho laboral, aunque no siempre es imprescindible. Sea como fuere, es bueno que sepamos que muchas empresas y agencias de contratación facilitan considerablemente los trámites del contrato de la empleada de hogar.

Los aspectos básicos que hemos de conocer para contratar a una empleada de hogar

Desde el 2012, ha quedado establecida la obligatoriedad de dar de alta a la empleada doméstica desde el primer día de trabajo efectivo. Ello de por sí nos compele a seguir las condiciones legales y normativas instituidas. De esta forma, podremos mantener una sana relación de trabajo con la empleada, y eludir lógicamente malentendidos y problemas innecesarios con el Estado y los órganos competentes.

Un rasgo fundamental de la evolución de las relaciones laborales con las empleadas domésticas en los últimos años ha sido la gradual incorporación del Sistema Especial de Empleados de Hogar en el Régimen General de la Seguridad Social. El tipo de cotización actualmente establecido es del 28’30%: de este porcentaje total, corresponde una cuota del 23’60% a la persona empleadora, y un 4’70% a la empleada.

Desde el 1 de abril de 2013, la empleada que trabaje menos de 60 horas mensuales para un determinado empleador, deberá resolver por sí sola los trámites con la Seguridad Social, incluyendo por supuesto altas, bajas y modificaciones de datos.

La formalización contractual podrá ser verbal o escrita. Cuando el contrato sobrepase una duración estipulada de cuatro semanas de relación laboral, entonces deberá materializarse forzosamente por escrito. Los elementos esenciales e indispensables que legalmente deberá incluir todo contrato serán los siguientes:

  • Prestaciones remunerativas en especie, cuando así se haya concertado entre empleador y empleada.
  • Duración de los tiempos presenciales y su distribución, ambos pactados previamente entre empleador y empleada. Ello es primordial en el contrato de la empleada de hogar interna.
  • El régimen de pernoctas, es decir, los días a la semana en que la empleada de hogar haya de quedarse a dormir en la casa. En este caso concreto, la empleada de hogar habrá de disponer de una habitación propia, debidamente habilitada.
  • Además, deberá concretarse si el contrato será indefinido o de duración determinada, es decir: temporal. Opcionalmente, cabe agregar a ello la concertación de un período de prueba, cuyo tope máximo de duración habrá de ser obligatoriamente de dos meses.

Cuando vaya a procederse a la disolución de la relación de trabajo, esta habrá de realizarse con un un tiempo de preaviso máximo de siete días. La jornada, vacaciones y permisos está igualmente regulada por el marco legal.

Modelos a cumplimentar

Existen varios modelos disponibles en el sitio virtual del Ministerio de Trabajo, que podrán facilitarnos las cosas en gran medida:

  • Modelo de contrato de duración determinada.
  • Modelo de contrato indefinido.
  • Modelo de nómina.
  • Normativa básica de aplicación.
  • Modelo de comunicación de desistimiento del contrato.
  • Modelo de liquidación y finiquito.
  • Modelos de solicitud de alta, baja e incapacitación temporal.
  • Certificado de la persona empleadora para solicitar prestaciones de la Seguridad Social.

Podemos apreciar que, con esta información disponible y fácilmente accesible a través de Internet, no resulta ni mucho menos tan difícil establecer una adecuada relación con la empleada doméstica, esa persona tan importante para las tareas de nuestro hogar.