FisioterapiaUna de las preguntas más frecuentes por parte de quienes hacen uso de las sesiones y tratamientos fisioterapéuticos, es la de si es algo normal padecer dolores después de una sesión con el especialista correspondiente.

La respuesta es que sí, es normal sentir esos dolores. Ha de tenerse en cuenta ante todo que los tratamientos fisioterapéuticos son vasodilatadores, lo que puede producir dolores localizados en las zonas tratadas. También incrementan sensiblemente la temperatura corporal, lo que acarrea muchas veces la sensación de fiebre o febrículas. Además de todo ello, los masajes y tratamientos de fisioterapia más drásticos producen la rotura de microfibras de los músculos, para que estas puedan renovarse y regenerarse.

Estos aspectos son normales y necesarios cuando se trata de rehabilitar nuestro cuerpo de lesiones, contracturas, y otros males óseos y musculares que este tipo de terapias puede solventar con gran eficacia, pero no sin esfuerzo también por nuestra parte.

¿Estoy peor que antes?

La sensación de tumefacción que a menudo pueden dejarnos las sesiones fisioterapéuticas, sobre todo si la intervención del especialista, mediante masoterapia y similares, es especialmente intensa, nos lleva no pocas veces a preguntarnos: ¿estaré peor que antes? El dolor después de una sesión de fisioterapia es indicativo de que nuestro cuerpo se está readaptando a una situación nueva: sea la subida térmica, la dilatación de los vasos sanguíneos, o la regeneración muscular, requieren un tiempo de adaptación corporal, de ajuste como si dijéramos, que previamente se expresa por este periodo de dolor físico.

Especialmente la recuperación de lesiones implica dolores, pero esto no significa que la sesión de fisioterapia y sus intervenciones deban caracterizarse necesariamente por ser dolorosas. Lo más recomendable, en todo caso, es que la comunicación con nuestro fisioterapeuta sea lo más fluida posible, para que no haya dudas ni malentendidos en este terreno.

¿Cómo enfrentar el dolor después de una sesión de fisioterapia?

La forma de enfrentar el dolor después de una sesión fisioterapéutica se distribuye en varias fases que dependen del tiempo transcurrido desde el tratamiento. Así:

  • Inmediatamente después y a lo largo de las horas restantes del mismo día. La zona sometida a tratamiento posee una mayor movilidad. Se aconseja en estos casos llevar a cabo actividades normales, pero no ejercicios bruscos ni violentos.
  • 24 horas posteriores a la intervención fisioterapéutica. A veces se padece dolor cuando se tocan las zonas afectadas, así como sensación de tumefacción o hinchazón localizada, y cierta pérdida de movilidad. Lo recomendable en estas circunstancias es llevar a cabo actividades normales y, si se realiza ejercicio, que este sea suave y no brusco.
  • Transcurridas más de 48 horas: lo normal es que desaparezcan las molestias, y en estas circunstancias se aconseja ir aumentando la actividad física.

Efectos del masaje en nuestro cuerpo

La masoterapia o terapia es una de las formas más habituales de intervención fisioterapéutica, hasta el punto de que muchos confunden erróneamente la fisioterapia con mera praxis masoterapéutica. Craso error. No obstante, es muy útil que conozcamos los efectos del masaje sobre nuestro cuerpo, para así conocer los beneficios de este tipo de tratamiento tan frecuente, beneficios que evidentemente no se limitan a secuelas como el dolor. Así:

  • Masaje suave. Estimula la circulación de los vasos sanguíneos. Relaja la tensión y hace que ceda el espasmo muscular, por lo que es especialmente eficaz contra los dolores.
  • Masaje en profundidad. Aumenta la circulación sanguínea en la zona tratada (hiperemia) y descarga en los tejidos el neurotransmisor conocido como histamina: esta es vasodilatadora, y además excita las células neuronales del sistema nervioso central.
  • El masaje en general aumenta la excitabilidad de las terminaciones del sistema nervioso, pero paradójicamente el hecho de aumentar el umbral de esta sensibilidad al dolor, cuando ello se aplica de forma prolongada, produce un efecto sedante en la zona tratada.

La fisioterapia en sus diversas modalidades es muy provechosa para nuestro cuerpo y nos reporta gran bienestar, pero al mismo tiempo supone un esfuerzo por nuestra parte para poder llegar a disfrutar de ese bienestar.