hábitos saludables para los mayores Con el creciente envejecimiento de la población en los países y sociedades occidentales, la adopción de hábitos saludables para los mayores se ha convertido en una necesidad para porciones cada vez mayores de la demografía en lugares como España. El envejecimiento activo y saludable se ha transformado en algo esencial para prevenir y evitar los problemas y trastornos de salud a que se es tan propenso en la tercera edad, o al menos para disminuir sus efectos perniciosos.

Los hábitos saludables para los mayores alcanzan a los más diversos ámbitos del vivir cotidiano: lo mismo en la nutrición diaria como en la forma física, la salud psíquica, o las relaciones sociales y participación social de la persona anciana. Ello es indispensable para la buena salud de las personas de edad provecta, pues tanto las depresiones y ansiedad, como el sedentarismo, la soledad y el aislamiento social, son males tan habituales como profundamente perjudiciales al anciano.

Nutrición

El primer aspecto en que hay que establecer hábitos saludables para los mayores es sin duda el más esencial de todos: la alimentación diaria. Con los cambios físicos y fisiológicos (y por tanto, metabólicos) propios de la edad, se hace necesario adoptar unos hábitos nutricionales adaptados a esta nueva situación.

Las proteínas poseen una importancia cardinal, puesto que fomentan la reconstrucción de las células. Los materiales proteínicos son esenciales en la construcción y regeneración de nuestro cuerpo, y por lo tanto resultan claves en una época de mayor fragilidad física como es la vejez.

¿Cuál sería la dieta perfecta?

  • El desayuno ha de aportar un 15% de la energía calórica del día, y de estar constituido por café, leche (a ser posible semidesnatada, por contener menos grasa animal aunque sin pérdida de los nutrientes propios de los lácteos), y aconsejable acompañar de pan integral tostado con fibra (para una mejor regulación intestinal), dos cucharadas de mermelada o miel, para una razonable aportación de azúcares, y asimismo fruta fresca y zumos sin azúcar.
  • Almuerzo de media mañana o merienda de media tarde (tentempiés): ha de aportar el 5% de energía del día, y consistir en fruta o yogur (que estabiliza nuestra flora intestinal), zumos sin azúcares añadidos e infusiones, y agua. Se pueden añadir galletas, ya sean saladas o dulces.
  • Comida: el almuerzo grande, o comida del mediodía o primeras horas de la tarde: su aportación energética ha de ser del 40%. Es aconsejable un plato de pasta o arroz, y guarnición ligera, mejor a base de verduras, a las que se puede añadir algo de pescado. Se deben evitar las frituras, en favor de los alimentos cocinados al vapor u horneados.
  • Cena: ha de aportar un 35% de la energía del día, y ha de ser ligera. Sopa de verduras, sopa de sémola, carne ligera, jamón, queso, huevos, pescado ligero. Se recomienda agregar una porción de verduras y fruta.

Salud mental

Es necesario llevar a cabo diversas actividades para una buena salud psíquica en la tercera edad:

  • Actividades creativas: escribir, leer, dibujar, etc: reducen la pérdida neuronal.
  • Participación social y relaciones sociales.
  • Mantenerse ocupado y activo.

Salud física

Aquí resulta crucial el ejercicio físico. Para ello hay que tener en cuenta lo siguiente:

  • Realizar ejercicios y entrenamientos de manera progresiva, según la capacidad y condiciones físicas de cada uno.
  • Hacer tales ejercicios con regularidad.
  • Realizarlos en grupo, con gente de un nivel similar al de uno.
  • Evitar competiciones y esfuerzos violentos.
  • Llevar la ropa y zapatos adecuados.
  • Vigilar los peligros de hipotermia y la deshidratación.

Los hábitos saludables para los mayores son fáciles de adoptar si se siguen estos básicos consejos.