Pérdida de memoria: sus causas y formas

La memoria proviene del transporte y modificación de proteínas en la sinapsis o conexión eléctrica de las neuronas. Ello crea una huella fisiológica, la huella de la memoria o marca sináptica, que es el rastro de las proteínas cuando realizamos una conexión para recordar algo.

A grandes rasgos podemos hablar de dos tipos de memoria:

A corto plazo. Pequeñas cantidades de información retenidas en un corto espacio de tiempo. Depende básicamente de la atención que prestemos a algo.

A largo plazo. Grandes cantidades de información compleja almacenadas a lo largo de un lapso temporal mucho mayor.

También puede ser una pérdida de memoria transitoria o pasajera, y permanente:

Transitoria. La memoria de una determinada información almacenada se desvanece, pero vuelve al cabo de un tiempo. Aquí la pérdida de memoria ataca de forma repentina. Es lo que en términos clínicos se conoce por amnesia global o total transitoria.

Permanente. Cuando se pierde información almacenada en la memoria y somos incapaces de recobrarla.

Además, las pérdidas de memoria pueden atribuirse a causas muy variadas: enfermedad o problemas de salud (efectos secundarios de la medicación, dolencias cerebrales o cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares…), estrés y otros factores de tipo emocionalenvejecimiento normaldeterioros cognitivos levesdemencia, o Alzheimer.

 

Pérdida de memoria y envejecimiento

Con el envejecimiento, es normal que el cerebro humano vaya perdiendo algunas capacidades cognitivas. Por ejemplo, la pérdida de memoria a corto plazo en las personas mayores suele venir causada por ese proceso normal de envejecimiento. Así, por ejemplo, los problemas emocionales típicos del envejecimiento suelen venir asociados a la mengua de ciertas facultades, la jubilación, pérdida de personas queridas, etc., sobre todo la depresión, son una causa desencadenante de la abundancia de olvidos (fundamentalmente de olvidos transitorios) entre las personas mayores.

Pero, si bien comúnmente asociamos la pérdida de memoria con las edades avanzadas, lo cierto es que se trata de un problema que se produce a muy diversas edades. Se da tanto en mayores como en jóvenes. Entre estos últimos, los principales factores de amnesia son quizá la depresión y el estrés. Este último (sobre todo si es crónico) y los trastornos de ansiedad que se van prolongando en el tiempo, producen pérdidas de información que pueden ser permanentes y transitorias, pero que se deben fundamentalmente a lo que entendemos por una vida ajetreada.

Aunque la pérdida de memoria transitoria o repentina ataca tanto a jóvenes como a mayores, las pérdidas de memoria de carácter más crónico o permanente suceden sobre todo en las edades avanzadas.

El deterioro de la cognición en la vejez puede atribuirse a tres grandes causas:

Causas orgánicas. Cambios del organismo con el envejecimiento.

Causas psicológicas. Menor uso de las facultades, problemas psíquicos y emocionales que suelen asociarse al proceso de envejecimiento.

Sin embargo, es fundamental saber diferenciar un deterioro de las capacidades cognitivas debido simplemente al normal envejecimiento de la persona, y otro desencadenado por una enfermedad cerebral o neurológica. El verdaderamente preocupante es, lógicamente el segundo, y en la vejez debe diagnosticarse a tiempo para que no degenere en problemas mayores.

 

Pérdida de memoria por enfermedad en personas mayores

La pérdida de memoria en la tercera edad, puede deberse múltiples enfermedades que deben ser detectadas cuanto antes. Las principales serían:

Tumor o melanoma maligno en el cerebro. El tumor o cáncer cerebral ataca a diversos espectros de edad, pero fundamentalmente a los ancianos. Es la reproducción de determinadas células anómalas en las neuronas, las meninges (o membranas que recubren la corteza cerebral), o bien en las terminaciones nerviosas o las glándulas del cerebro.

Efectos secundarios de los tratamientos contra el cáncer y también efectos secundarios de la cirugía, sobre todo si es neurológica. Aunque no sean propiamente enfermedades, constituyen un notable problema. Han de tratarse por especialistas clínicos.

Infecciones graves en el cerebro. Problemas como la meningitis afectan a todas las edades, pero también tienen por una de sus principales presas a las personas de avanzada edad.

Accidentes cerebrovasculares, también conocidos como isquemias transitorias o accidentes isquémicos transitorios. Son fallos de la circulación cerebral que pueden causar fallos cognitivos.

Hidrocefalia o acumulación del llamado líquido cefalorraquídeo en el cerebro. Afecta a todas las edades, desde los bebés a las personas mayores. Por ejemplo, la hidrocefalia de presión normal, estadísticamente hablando, ataca más a la tercera edad. Es un gravísimo problema, ya que puede producir una demencia irreversible.

 

No es necesario que nos alertemos por una simple pérdida de memoria, pero sí que estemos atentos a diferenciar cuando ello pueda ser un problema considerable, sobre todo cuando por una avanzada edad tengamos que cuidarnos más.