Prevención de caídas en el anciano

Prevención de caídas en el anciano

Vivimos en una sociedad donde el descenso de la natalidad y del crecimiento vegetativo está provocando un considerable envejecimiento demográfico que conlleva a una serie de dificultades física o síquicas consecuencias de la edad, como pueden ser enfermedades, menor actividad y las temidas caídas. Se calcula que más del 90% de las caídas que se producen en ancianos se dan en el entorno del hogar.

Las caídas en ancianos se producen por envejecimiento físico y psíquico, pérdida del sentido de la vista, de la orientación y del equilibrio (en el oído medio) así como de los reflejos, y también por la pérdida de autonomía personal y de facultades cognitivas en determinados síndromes que se vinculan generalmente con la senectud. A todo ello hay que añadir la alteración de la conductividad nerviosa vestibular (o sea: el vinculado con el equilibrio y el control del espacio).

Por eso, es importante la prevención de las caídas en el anciano, cada vez más necesario en las sociedades envejecidas, por muy variadas y dispares razones:

  • Se trata de uno de los problemas más importantes por los que se transita en el envejecimiento y en las patologías de la tercera edad.
  • Es una de las principales y más recurrentes causas de incapacidad, lesiones e incluso fallecimiento, de personas de avanzada edad.
  • Es un síntoma común en los síndromes de ancianos, presente en las más diversas dolencias y problemas asociados con las edades provectas.
  • Todo profesional que atiende a personas de la tercera edad, forzosa y obligatoriamente habrá de familiarizarse con este serio problema geriátrico.

Además, hay que tener en cuenta algunos aspectos importantes de la epidemiología o presencia de estas caídas en la sociedad:

  • Los accidentes son nada menos que la quinta causa de muerte en el mundo.
  • De entre las causas accidentales de muerte, el 66% son caídas.
  • El 75% de las caídas tienen lugar en mayores de 65 años de edad.

Consecuencias de las repetidas caídas en ancianos

  • Dolor, fracturas, heridas y lesiones varias, agravadas por el envejecimiento óseo, articular y muscular, y por los problemas de descalcificación ósea propios de la ancianidad, no digamos ya si hay problemas previos como la osteoporosis.
  • Temor a nuevas caídas, pérdida de confianza en uno mismo, y, en conjunto, el llamado síndrome post-caída: es decir, todo el espectro de problemas psicológicos y emocionales desencadenados por las caídas reiteradas.
  • Todo ello confluirá en una restricción de la movilidad de la persona anciana, con las secuelas indeseables que tal cosa implica en la salud psíquica y somática de la persona afectada, en su vida social y en su autonomía personal.

Riesgo de caídas en ancianos: cómo prevenirlo

Para la prevención de las caídas en ancianos, cuyo riesgo que se acrecienta cuanto más avanzada es la edad, es preciso seguir una serie de consejos esenciales:

  • Envejecimiento activo y saludable y promoción de hábitos para una mejor salud. Lo más aconsejable es mantener un buen estado físico también en la tercera edad.
  • Tomar las denominadas medidas ambientales para prevenir caídas: reparar los desniveles en los suelos, si es necesario señalizar las escaleras resaltando cada escalón con espigas de colores llamativos, reforzar la iluminación doméstica (sobre todo en pasillos y dormitorios), colocar asas y antideslizantes en el cuarto de baño (fundamentalmente en la ducha o bañera, pero también en el retrete, si la persona anciana tiene ya de antemano problemas de movilidad), y, en general, evitar los objetos o muebles interpuestos que puedan suponer un riesgo de tropiezo y caída.
  • Prevenir o tener en cuenta los peligros ambientales en la calle, como es el caso de desarreglos en el pavimento, semáforos que no funcionan bien, mobiliario urbano roto o defectuoso…

Cómo adaptar la casa para evitar caídas


Como hemos señalado al principio de este artículo, gran parte de las caídas que se producen en ancianos se dan en el entorno del hogar, por lo que es importante adaptar y tomar ciertas medidas para evitarlo.

– Debemos asegurar una buena iluminación en todas las estancias de la casa para que pueda ver por dónde va. Tengamos en cuenta que las personas mayores pierden visión y otros problemas del sentido de la vista, por lo que se debe evitar tropezar con elementos debido a la poca visibilidad. Instalar luces en el baño, el pasillo o la habitación ayudará a mejorar la visión de todos los lugares que suele transitar.

– Los muebles suelen ser otro elemento que ocasiona caídas. Un saliente de una mesa, la pata de una silla u otro mueble que ocupa un lugar de paso, es un punto fatídico en el que puede tropezar y caer el anciano. Es necesario, por tanto, retirar los muebles del paso de los mayores o protegerlos para que no se lastimen.

– Por otro lado, las alfombras, cables u otro tipo de elementos sueltos son peligrosos y deben estar bien sujetos y amarrados.

– En el baño, es conveniente instalar plato de ducha, agarres o barandillas para su sujeción. De igual forma, cuidado con las alfombrillas o superficies que puedan ocasionar resbalones en el adulto mayor. Colocar superficies antideslizantes.

En definitiva, las caídas en personas mayores son muy comunes debido, sobre todo, al envejecimiento que conlleva el deterioro de las facultades. Prevenir es la solución para poder evitarlas.