Caídas en el ancianoVivimos en una sociedad donde el descenso de la natalidad y del crecimiento vegetativo está provocando un considerable envejecimiento demográfico. La prevención de las caídas en el anciano, es algo cada vez más necesario en las sociedades envejecidas, por muy variadas y dispares razones:

  • Se trata de uno de los problemas más importantes por los que se transita en el envejecimiento y en las patologías de la tercera edad.
  • Es una de las principales y más recurrentes causas de incapacidad, lesiones  e incluso fallecimiento, de personas de avanzada edad.
  • Es un síntoma común en los síndromes de ancianos, presente en las más diversas dolencias y problemas asociados con las edades provectas.
  • Todo profesional que atiende a personas de la tercera edad, forzosa y obligatoriamente habrá de familiarizarse con este serio problema geriátrico.

Además, hay que tener en cuenta algunos aspectos importantes de la epidemiología o presencia de estas caídas en la sociedad:

  • Los accidentes son nada menos que la quinta causa de muerte en el mundo.
  • De entre las causas accidentales de muerte, el 66% son caídas.
  • El 75% de las caídas tienen lugar en mayores de 65 años de edad.

Las caídas en ancianos se producen por envejecimiento físico y psíquico, pérdida del sentido de la vista, de la orientación y del equilibrio (en el oído medio) así como de los reflejos, y también por la pérdida de autonomía personal y de facultades cognitivas en determinados síndromes que se vinculan generalmente con la senectud. A todo ello hay que añadir la alteración de la conductividad nerviosa vestibular (o sea: el vinculado con el equilibrio y el control del espacio). Las consecuencias de las repetidas caídas son a menudo severas, tanto en el orden físico como en el psíquico y emocional:

  • Dolor, fracturas, heridas y lesiones varias, agravadas por el envejecimiento óseo, articular y muscular, y por los problemas de descalcificación ósea propios de la ancianidad, no digamos ya si hay problemas previos como la osteoporosis.
  • Temor a nuevas caídas, pérdida de confianza en uno mismo, y, en conjunto, el llamado síndrome post-caída: es decir, todo el espectro de problemas psicológicos y emocionales desencadenados por las caídas reiteradas.
  • Todo ello confluirá en una restricción de la movilidad de la persona anciana, con las secuelas indeseables que tal cosa implica en la salud psíquica y somática de la persona afectada, en su vida social y en su autonomía personal.

 

Riesgo de caídas en ancianos: cómo prevenirlo

Para la prevención de las caídas en ancianos, cuyo riesgo que se acrecienta cuanto más avanzada es la edad, es preciso seguir una serie de consejos esenciales:

  • Envejecimiento activo y saludable y promoción de hábitos para una mejor salud. Lo más aconsejable es mantener un buen estado físico también en la tercera edad.
  • Tomar las denominadas medidas ambientales para prevenir caídas: reparar los desniveles en los suelos, si es necesario señalizar las escaleras resaltando cada escalón con espigas de colores llamativos, reforzar la iluminación doméstica (sobre todo en pasillos y dormitorios), colocar asas y antideslizantes en el cuarto de baño (fundamentalmente en la ducha o bañera, pero también en el retrete, si la persona anciana tiene ya de antemano problemas de movilidad), y, en general, evitar los objetos o muebles interpuestos que puedan suponer un riesgo de tropiezo y caída.
  • Prevenir o tener en cuenta los peligros ambientales en la calle, como es el caso de desarreglos en el pavimento, semáforos que no funcionan bien, mobiliario urbano roto o defectuoso…

 

Tratamiento

El tratamiento de las caídas en ancianos requiere de una parte física (muchas veces con una prolongada rehabilitación) y de una parte psíquica, que combata el síndrome post-caída y sus nefastas consecuencias.

 

Por todas estas razones, la prevención de caídas en ancianos es fundamental para un envejecimiento sano y para evitar temores y preocupaciones a las personas en esta etapa tan crucial de su vida.