El Alzheimer es una alteración neurodegenerativa que se da sobre todo en personas mayores de 65 años, aunque también puede aparecer antes. Que a medida que envejecemos, el organismo empieza a fallar es un hecho, pero hay muchas formas de deterioro y no es lo mismo el envejecimiento corriente que el desgaste cognitivo.

Hasta ahora los investigadores no han conseguido todavía confirmar las causas que producen esta enfermedad, lo que está claro es que, según los últimos estudios, es que en unos 33 años habrá 44 millones de personas con esta demencia. Elli Kaplan, CEO de la compañía Neurotrack, responsable de la creación de un test online capaz de ayudarnos a saber cómo está nuestra memoria y qué podemos hacer para evitar la enfermedad, nos da una serie de pautas para reducir el riesgo de padecerla.

Alimentación

En este aspecto es fundamental cuidar la dieta, pues se ha comprobado que algunos alimentos pueden influir en la aparición del alzhéimer. Por ello, se recomienda un tipo de dieta especial llamada MIND (Mediterranean-DASH Intervention for Neurodegenerative Delay), una mezcla entre la dieta mediterránea y la dieta DASH  cuya basea alimenticia está formada por bayas, aceite de oliva, frutos secos y verduras de hoja verde. Por otra parte, y al margen de esta dieta, se recomienda incrementar el consumo de alimentos monoinsaturados como las nueces, los cacahuetes, las almendras, pistachos, aguacates, canela o aceitunas; polinsaturados como el omega 3, nutrientes ricos en vitamina E presentes en el trigo y los cereales; vitamina B12 que se encuentra en animales y, por último, vitamina B9, rica en ácido fólico y que está en alimentos tales como judías, vegetales verdes o naranjas.

Un estudio con casi 1.000 personas publicado en Alzheimer Dement en 2015, concluyó que la dieta MIND podría reducir entre un 35% y un 53% el riesgo de Enfermedad de Alzheimer.

Por supuesto, muy importante reducir el consumo de carnes rojas, alimentos refinados, mantequillas y grasas derivadas de lácteos.

Ejercicio físico

Es de sobra sabido que el ejercicio físico es positivo para la salud en general, por ende es fundamental para evitar el desarrollo del alzheimer. Diversas investigaciones confirman que hacer 2 horas semanales de ejercicio reduce el riesgo de padecer esta enfermedad.

Evitar el estrés

Está comprobado que el estrés y la ansiedad provocan un desgaste en el cerebro, además de empeorar el estado de salud físico y mental.

Estudios como el publicado por el The American Journal of Psychiatry demostró como 41 personas que ya sufrían deterioro cognitivo leve, sometidos a altos niveles de estrés, sufrían un avance aún más rápido.

Lo mejor para estos casos es cambiar el estilo de vida. Una buena forma de empezar es hacer ejercicios de respiración, meditación o yoga.

No fumar

Se ha comprobado que las persona adictas al tabaco tiene más riesgo de sufrir alzhéimer, por lo que el tabaquismo se ha convertido, también, en un factor de riesgo.

Aumentar la actividad cognitiva

Ejercitar las funciones cerebrales y la memoria es clave para prevenir la aparición de este tipo de enfermedades relacionadas con el deterioro cognitivo. Está comprobado que realizar actividades como leer, jugar a juegos de memoria, hacer crucigramas, incluso tener una actividad social activa, aumenta la estimulación intelectual y disminuye el riesgo de sufrir demencia.