¿Por qué son necesarias las vacunas en el adulto mayor?

Las vacunas son medidas sanitarias que aportan múltiples beneficios en cada uno de nosotros, al ser fundamentales para la prevención de enfermedades.

A pesar de que los niños son los que mayormente deben recibirla, los adultos mayores también al tener que protegerse de gérmenes como el tétanos, el neumococo, la gripe, la rubéola etc. ya que la gravedad de los mismos es más alta en adultos.

Son muchos los trabajos o estilos de vida de ciertos adultos lo que conllevan el riesgo de ciertas enfermedades que se pueden prevenir mediante la vacunación, como por ejemplo: trabajadores en la obra: el tétanos o en el caso de ser como trabajador el agente transmisor en casos como por ejemplo: trabajar en una residencia de ancianos etc. al vacunarse se reduce la posibilidad que el personal que atiende a dichos ancianos contraiga la gripe etc., varicela, etc.

Sin embargo, la importancia fundamental de vacunación en adultos mayores de 65 años reside en el alto índice de gravedad que este grupo de población tiene en enfermedades como por ejemplo: la gripe o aquellos que padecen enfermedades crónicas hepáticas (neumococo) suponen una complicación al agravarse dicha enfermedad.

¿Qué es el calendario de vacunación del adulto mayor?

Existe un calendario mínimo de vacunaciones que en el adulto mayor se centra en vacunas específicas frente al sarampión, la rubéola y la parotiditis, la gripe, el tétanos-difteria y la vacuna frente al neumococo.

Como indicación frecuente según el tipo de actividad profesional, estilos de vida, viajes etc. son las vacunas frente a la Hepatitis B o frente a la Hepatitis A.

¿Cuáles son las vacunas del adulto mayor?

Como recomendación fundamental, los adultos mayores de 65 años deberían de estar protegidos por vacunas como las siguientes:

– Antigripal

– Anti hepatitis B

– Doble adultos (tétanos y difteria)

– Antineumocócica

– Vacuna antigripal 

– Vacuna anti hepatitis B (consiste en 3 dosis: primera dosis, segunda al mes y tercera a los 6 meses.

– Doble adultos (Necesario que los adultos mayores reciban un refuerzo de vacuna doble adultos cada 10 años, después de recibir el esquema primario de 3 dosis)

En la actualidad  es aconsejable: dos vacunas para prevenir la neumonía, vacuna antineumocócica polisacárida de 23 serotipos y vacuna antineumocócica conjugada de 13 serotipos.

Cartilla de vacunación del adulto mayor 

La cartilla de vacunación es un carné que el adulto mayor debe guardar, ya que en él se reflejan todas las vacunas que ha ido recibiendo y en caso de accidente, intervención quirúrgica o simplemente seguimiento de las dosis de recuerdo de las vacunas tendría que presentarlo en el sistema asistencial para el control del mismo.

Efectos secundarios de las vacunas en el adulto mayor 

Normalmente los efectos secundarios que se pueden producir por la vacunación son leves y transitorios, siendo normalmente dolor pasajero o tumefacción en el sitio de la punción.

Este tipo de efectos se pueden deber a la vacuna en sí, a los conservantes incluidos en la misma para que se mantenga estable, antibióticos añadidos en ocasiones para evitar su contaminación,  o las mismas sustancias que en ocasiones contienen.

Los efectos adversos más comunes son:

– Dolor, hinchazón y enrojecimiento en el lugar de la punción. Tratada mediante la aplicación local de una compresa fría. Si el dolor es importante, puede utilizarse un analgésico como el paracetamol o el ibuprofeno.

– Presencia de un bulto duro en el lugar de la punción. Aparece frecuentemente tras la vacunación frente a la tosferina y la meningitis B. Pueden ser dolorosos si los apretamos con las manos. Desaparece espontáneamente al cabo de semanas.

– Fiebre. Muchos preparados vacunales puede producir fiebre después de su administración, pero ocurre con más frecuencia después de la vacunación con triple vírica (sarampión-rubeola-parotiditis), la vacuna frente al meningococo B y tras la vacunación con DTP (difteria-tétanos-tosferina) aunque la introducción de las nuevas vacunas frente a la tosferina (DTPa) ha hecho que esta reacción sea menos frecuente. En el caso de la vacunación triple vírica, la fiebre suele aparecer varios días después de la vacunación (4 a 15 días después).