Ejercicios para retrasar el envejecimientoEn las edades avanzadas es cuando se producen cambios notorios y decisivos en la fisiología humana, que hacen a las personas más vulnerables a las enfermedades víricas, a algunas dolencias crónicas y a las oscilaciones de la temperatura. Pero también es cierto que, mediante hábitos de vida asociados a una nutrición y una forma física saludables, es posible no sólo retrasar el envejecimiento, sino paliar o evitar sus posibles repercusiones negativas sobre la salud cuando tal proceso físico, psíquico y fisiológico ya se está produciendo.

Entre tales formas de retrasar el inexorable paso del tiempo (ese feroz dios devorador que los griegos representaban en Cronos y los romanos en Saturno) se encuentran los ejercicios para retrasar el envejecimiento. Vivimos en tiempos en que frenar el torrente de ese río que nos lleva se ha convertido en una obsesión ciertamente ubicua y omnipresente: cirugía estética, liftings, estiramientos faciales, cavitaciones, maquillaje, implantes capilares, y un largo etcétera. Sin embargo, muchas veces podemos afirmar que la respuesta suele ser mucho más sencilla: el ejercicio físico y una buena y equilibrada alimentación  pueden ser el remedio para retrasar los estragos de Saturno.

El deporte como práctica para retrasar la vejez

El londinense Centro para las Ciencias Fisiológicas Humanas y Aplicadas (CHAPS, por sus siglas en lengua inglesa) ha realizado un estudio sobre hombres de entre 55 y 79 años, por el que ha concluido en que aquellos que practicaban el ciclismo con regularidad tenían un mejor sistema inmunológico que los que no lo hacían. Además, los que no practicaban deporte acumulaban más grasas y más colesterol.

El Hospital de Salud Presbiteriano de Texas realizó asimismo otro estudio en el que demostraba que el ejercicio de alta intensidad no sólo retrasa el envejecimiento, sino que también llega a neutralizar daños cardíacos en personas que han llevado una vida caracterizada por el sedentarismo. Para ello último, los investigadores de este centro hospitalario apuntan que las personas con problemas del corazón a partir de los 65 años de edad, han de realizar ejercicio físico entre 4 y 5 veces a la semana, en tiempos de, como mínimo, 30 minutos. En este aspecto, deportes con una alta carga de trabajo cardíaco como correr o caminar rápido pueden mejorar la salud cardiovascular.

Además, otros estudios puntualizan que el ejercicio físico puede prevenir demencias seniles, entre ellas el alzhéimer, y mejorar la salud de la piel.

Las únicas contraindicaciones respecto a la práctica de deportes en avanzadas edades, suelen centrarse en deportes de contacto y de riesgo, si es que la persona no se halla previamente habituado a ellos, por su especial dureza y ocasional peligrosidad.

Retrasar el envejecimiento psíquico

Otro de los aspectos fundamentales a la hora de retrasar el envejecimiento ha de centrarse en prevenir el envejecimiento mental y neurológico, que comienza a hacerse más acusado después de los 65 años.

Por ello, es muy aconsejable realizar actividades intelectuales, o de combinación de actividad física y psíquica, que puedan ayudarnos a mejorar nuestra salud en este aspecto y a retrasar la vejez.

Entre las primeras, tendríamos actividades tales como leer y escribir, realizar pasatiempos como sudokus y autodefinidos, jugar al ajedrez, el backgammon u otros juegos de estrategia (también el dominó, al jugar con las asociaciones mentales, y algunos juegos de naipes que implican una inteligencia resolutiva, como el mus, pueden contribuir a ello). Entre las segundas, tendríamos actividades donde se entremezcla el ejercicio físico suave pero regular y persistente, con la meditación y la práctica de la paz interior, que permiten combatir la ansiedad y otros males de la mente: el yoga y el taichí, por ejemplo.

Retrasar el envejecimiento está en nuestra mano, y sólo basta con proponérnoslo.